El juego de la salud democrática.
🖥️ La partida solo está disponible en pantallas anchas (ordenador, en horizontal). Aquí puedes leer las reglas mientras tanto.
La democracia está enferma, pero nadie sabe exactamente por qué. Vuestra misión es mantener viva la ciudad antes de que la desinformación, la apatía, la polarización y la desconfianza la dejen en urgencias.
Aquí no gana quien grita más. Gana quien consigue que el sistema no reviente por su indicador.
⚠️ Aviso para la mesa: esto se cura hablando efectiva (que se te entienda) y afectivamente (sin dejar a nadie enfurruñado entre los turrones). Podéis debatir con pasión… pero prohibido el portazo y el clásico «contigo no se puede hablar». 🎄
En cada turno aparece una consigna de comunicación. Leedla y hacedle caso: por respeto a quien tiene la palabra y porque comunicarse bien es, literalmente, lo que mantiene viva la ciudad. Ignorarlas no solo es de mala educación: es la vía rápida a que un indicador reviente y alguien acabe haciendo el Reto Fantasy.
Al empezar cada turno tenéis 5 segundos en los que solo se ve la consigna, para leerla con calma; después aparece el nombre del jugador y arranca el cronómetro.
Tenéis que mantener la salud democrática de la ciudad durante el mayor número de rondas posible.
La ciudad tiene 4 indicadores:
Cada jugador es responsable de proteger un indicador y todos empiezan con 4 puntos.
Si algún indicador llega a 0, la ciudad entra en crisis democrática. La partida termina y pierde el jugador asociado a ese indicador. El perdedor tendrá que hacer un Reto Fantasy.
El objetivo de cada jugador es doble: conseguir que la ciudad aguante el mayor número posible de rondas y evitar que su propio indicador sea el primero en caer.
Cada rol debe defender su forma de ver el problema, pero sin cargarse la democracia. Cuanto más os metáis en los personajes MÁS DIVERTIDO VA A SER 😉.
1º En cada ronda se sacan 2 cartas que, juntas, forman un mismo escenario: la carta A plantea la situación y la carta B la completa.
A → "Un vídeo editado con IA deja fatal a un concejal…
B → …y nadie sabe si el vídeo es real, IA o el primo de alguien."
2º Cada jugador tiene 40 segundos (por defecto, ajustables en Ajustes) para hablar desde su rol. En cada turno aparece una consigna de comunicación que os ayuda a hablar de forma afectiva y efectiva (por ejemplo: «escucha para entender, no para responder»). Después hay 2 minutos para tomar una decisión común. Hay 4 decisiones posibles:
Norma importante: se puede discutir fuerte, pero no hacer campaña electoral de sobremesa familiar.
Al empezar los 2 minutos de deliberación, la presidenta (Lola Líos, cuyo stand aparece resaltado en dorado) toma la palabra: resume las 4 posturas, señala dónde hay acuerdo y dónde no, y guía al grupo hacia una decisión común.
Después del debate, el grupo acuerda una sola decisión común entre las 4 posibles. Cuando hay acuerdo, un jugador la pulsa en la pantalla y se aplican sus efectos.
Si no conseguís poneros de acuerdo antes de que se agoten los 2 minutos, la deliberación fracasa: la ciudad se bloquea y perdéis todos.
Una vez tomada la decisión, se giran las dos cartas del escenario y se aplican sus efectos: primero la carta A y después la carta B.
Cada carta muestra, según la decisión que haya elegido el grupo, cómo suben o bajan los cuatro indicadores. La misma decisión mejora unos y empeora otros, y sus efectos cambian según el escenario.
Se actualizan los indicadores.
Si todos siguen por encima de 0, pasáis a la siguiente ronda.
Respiráis, fingís que tenéis todo bajo control y robáis otras dos cartas.
Si un indicador llega a 0, la ciudad entra en crisis democrática y termina la partida.
Pierde el jugador asociado a ese indicador.
Si dos o más indicadores llegan a 0 en la misma ronda, esos jugadores comparten derrota y hacen juntos el Reto Fantasy.
En este juego se gana siempre que no se haya perdido.
Si la ciudad colapsa, todos habéis contribuido un poco al desastre, pero solo pierde el jugador cuyo indicador ha reventado.
El objetivo es aguantar el mayor número de rondas posible: mientras ningún indicador llegue a 0, la ciudad sigue viva y seguís todos en juego.
No hay decisiones perfectas.
Cada decisión mejora algo y puede empeorar otra cosa.
La gracia no está en acertar siempre, sino en entender que cuidar la democracia significa equilibrar información, participación, confianza y pluralismo cuando todo el mundo tiene prisa, ruido, intereses y opiniones intensitas.
El Reto Fantasy es el precio que paga quien ha dejado morir su indicador.
El reto debe ser breve, gracioso y teatral. Lo justo para que el perdedor recuerde que su gestión democrática ha sido, como mínimo, cuestionable. Ejemplos:
Defender durante 30 segundos una medida democrática ridícula con total seriedad.
Dar un discurso institucional como si fueras alcalde en plena crisis y no tuvieras ni idea de qué ha pasado.
Pedir perdón a la ciudad con solemnidad exagerada por haberla llevado al colapso.
En la esquina superior derecha de la pantalla de inicio hay un botón con forma de engranaje ⚙️. Desde ahí podéis adaptar la partida a vuestra mesa.
De momento permite ajustar el tiempo de turno de cada jugador, entre 5 y 120 segundos (por defecto, 40). Subidlo si os gusta deliberar con calma o bajadlo si queréis partidas más ágiles.
El valor que elijáis se guarda al pulsar «Guardar» y se mantiene para las siguientes partidas. Recordad que, al empezar cada turno, siempre hay 5 segundos en los que solo se ve la consigna antes de que aparezca el nombre y arranque el cronómetro.
El botón de ajustes solo aparece en pantallas anchas (ordenador), porque es donde se juega la partida.
Próximamente.